El principal sospechoso detenido fue identificado como José María Quinteros, y con antecedentes por una investigación relacionada con drogas de hace unos años, al igual que tenencia de arma.
Después de casi un año de investigación, efectivos de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) irrumpieron en el domicilio de calle San Martín al 4200 encontraron cocaína en panes y marihuana en bolsas y en grandes cantidades, dinero en efectivo, una importante cantidad de armas y casi dos mil municiones.
Los uniformados también secuestraron teléfonos celulares, que serán claves para peritar y conocer qué tipo de información guardaban.
El principal sospechoso detenido fue identificado como José María Quinteros, y con antecedentes por una investigación relacionada con drogas de hace unos años, al igual que tenencia de arma.
El hombre también había tenido domicilio en Dorrego, Guaymallén, y quedó ahora bajo la lupa de la Justicia federal, que busca determinar cuál era su verdadero rol dentro de una posible estructura dedicada al movimiento y distribución de estupefacientes en el Gran Mendoza.
La investigación quedó en manos del fiscal federal Daniel Rodríguez Infante y tuvo como protagonistas a los investigadores de la Unidad Operacional del Control del Narcotráfico y el Delito Complejo (UOCN) y la DC Centro de la PSA, quienes profundizaron una pesquisa que ya había tenido un antecedente en esa misma propiedad hace unos meses.
En marzo, la Policía contra el Narcotráfico (PCN) había realizado un allanamiento en la misma casa de calle San Martín al 4.000 de Luján, y había encontrado una cantidad menor de sustancias.
Durante los siguientes meses comenzaron a profundizar las tareas de inteligencia. Hubo seguimientos, análisis de movimientos y recopilación de datos sobre personas y vehículos que aparecían vinculados con el domicilio. Entre los autos observados durante la investigación aparecieron un Renault Sandero y un Honda, utilizados en distintas maniobras que los pesquisas vincularon con el traslado de sustancias.
La PSA siguió esa línea hasta reunir los elementos que consideró suficientes para avanzar sobre la propiedad. Previamente, ya habían decidido “cortar” el vehículo y hallaron sustancias en su interior. Y el resultado del procedimiento terminó mostrando una dimensión diferente de la que había quedado expuesta inicialmente.
Durante el procedimiento fueron secuestrados 3,084 kilos de cocaína, distribuidos en tres panes grandes, un cuarto de menor tamaño y distintas dosis o “ravioles” preparados para su comercialización. También encontraron 2,720 kilos de marihuana, distribuidos en 12 bolsas de igual tamaño.
Pero hubo otro hallazgo que tomó especial relevancia para los investigadores: las armas.
En total fueron secuestradas 23 armas de fuego, entre ellas nueve pistolas, además de revólveres y rifles.
El arsenal estaba compuesto por armas calibre 32, 38 y 44; pistolas 9 milímetros, 22 y 45; dos rifles y un total de 1.784 municiones correspondientes a distintos calibres.
Se investiga si las armas podrían haber estado destinadas para el alquiler o ser facilitadas a terceros para la comisión de delitos.
La escena encontrada por los efectivos se completó con dinero en efectivo, tanto en pesos como en dólares. La cantidad de billetes encontrados será ahora objeto de análisis dentro de la causa, especialmente porque apareció junto con droga y elementos que, según la hipótesis investigativa, podrían estar relacionados con una estructura de comercialización.