El presidente de Estados Unidos desestimó la tregua de siete días planteada por Teherán al considerar que las autoridades persas sobrevaloraron su posición. No obstante, contactos indirectos con mediadores de Qatar buscarán reactivar el diálogo.
El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, rechazó formalmente la oferta remitida por el gobierno de Irán para restablecer la libre navegación en el estratégico estrecho de Ormuz, aunque anticipó que prevé entablar una nueva ronda de negociaciones indirectas en los próximos días. En declaraciones periodísticas, el mandatario norteamericano sostuvo que la iniciativa de tregua planteada por Teherán llega a destiempo y bajo un esquema que Washington no convalidará, argumentando que las autoridades islámicas buscan una salida apresurada debido al deterioro de su posición bélica.
La propuesta diplomática persa, formulada por el presidente Masud Pezeshkian con el aval del líder supremo Mojtaba Jamenei, contemplaba reabrir el vital corredor hidrocarburífero en un plazo de siete días a cambio de suspender el bloqueo marítimo impuesto por las fuerzas estadounidenses. Frente a este escenario, los canales de diálogo podrían reactivarse este lunes bajo la mediación de emisarios de Qatar, luego de los contactos preliminares mantenidos en Nueva York entre enviados de la Casa Blanca y el canciller iraní, Abás Araqchi.
El estrecho representa un enclave crítico para el comercio global, ya que por sus aguas circulaba alrededor de una quinta parte del petróleo y gas mundial antes del estallido del enfrentamiento armado, desencadenado a finales de febrero tras incursiones militares conjuntas de tropas norteamericanas e israelíes sobre suelo persa.
El tablero geopolítico exhibe un impacto directo sobre la economía internacional por el alza del valor del crudo y las naftas. Pese al virtual cierre del paso marítimo, Trump aseveró que las fuerzas navales de su país custodiaron durante el fin de semana el tránsito de más de 20 millones de barriles de hidrocarburos, marcando un récord de flujo operativo desde el inicio formal de las hostilidades.
Consultado sobre la posibilidad de ordenar nuevas oleadas de bombardeos sobre territorio iraní, el jefe de Estado estadounidense afirmó mantener abierta esa hipótesis operativa de manera constante. La definición sobre futuras acciones de fuerza se produce en un contexto de creciente descontento de la opinión pública norteamericana frente al conflicto bélico y a pocas semanas de las elecciones legislativas de mitad de mandato, mientras la diplomacia de Teherán ratificó que no cederá en sus exigencias para rehabilitar el tráfico marítimo regular.