La artista confirmó el distanciamiento absoluto de sus progenitores en medio de una auditoría contable a su padre. Denunció falta de libertad profesional y control patrimonial, mientras la defensa de la familia niega una causa judicial.
El conflicto entre Tini Stoessel y su entorno familiar sumó un capítulo de máxima tensión tras conocerse las primeras declaraciones directas de la cantante. A través de mensajes transmitidos por el conductor Ángel de Brito en el ciclo LAM, la artista ratificó la ruptura con sus progenitores y dejó en claro que tomó la determinación de cortar todo canal de diálogo personal. En sus mensajes, la intérprete aseguró que no atraviesa ningún desequilibrio emocional, que mantiene bloqueados a sus padres y que, pese a lo doloroso del proceso, continúa trabajando enfocada en su público.
El eje de la disputa comenzó a escalar a partir de una auditoría integral solicitada sobre la gestión de su padre y exrepresentante, Alejandro Stoessel. Según detalló la información periodística, al recibir la primera rendición de cuentas, el equipo legal de la cantante consideró que la documentación estaba incompleta, motivo por el cual exigieron la entrega formal de los balances y contratos correspondientes a todos los años de actividad profesional compartida bajo sospecha de inconsistencias patrimoniales.
A la revisión de las finanzas se sumó un fuerte reclamo por la titularidad de creaciones y marcas ligadas a su trayectoria. De acuerdo con el testimonio de la cantante, el proyecto Futttura fue íntegramente ideado, escrito y producido en sus componentes visuales por ella, pero quedó registrado a nombre de su padre sin su consentimiento pleno.
En ese sentido, la artista describió haber vivido durante años bajo un aislamiento estricto impuesto por el núcleo familiar, donde se le restringían los vínculos personales y el manejo de sus propios bienes cotidianos, incluyendo la negativa a adquirir un vehículo propio y la imposición de acuerdos comerciales por canje en plataformas digitales.
Frente a la repercusión mediática del distanciamiento, el abogado de Alejandro Stoessel y Mariana Muzlera, Agustín Rodríguez, salió al cruce de las versiones en el programa Intrusos. El letrado remarcó que actualmente no existe ninguna causa judicial radicada en los tribunales y circunscribió la controversia a una discusión estrictamente doméstica de exposición pública.
Asimismo, la defensa técnica sostuvo que el productor respondió de manera favorable a cada uno de los pedidos de informes contables requeridos hasta el momento, desligando a la familia de cualquier irregularidad administrativa en el manejo de la carrera de la artista.