Un buzo realizaba una limpieza voluntaria cuando descubrió un objeto que sorprendió a los arqueólogos
En mayo de 2026, mientras limpiaba el lago Pewaukee en Wisconsin, el buzo voluntario Mark Schachtner descubrió una canoa de madera de aproximadamente 1.000 años de antigüedad. El hallazgo sorprendió a los arqueólogos, ofreciendo nuevas perspectivas sobre las comunidades indígenas preeuropeas de la región. Schachtner, miembro de un club de buceo local, reconoció la posible importancia del objeto y contactó a la arqueóloga subacuática Tamara Thomsen.
Cinco días después, un equipo regresó al lugar para documentar y tomar una muestra de la canoa. Confirmaron que era una canoa monoxila, notablemente bien conservada a pesar de los siglos. Análisis posteriores revelaron que fue hecha de roble blanco, con un 70% de probabilidad de haber sido construida entre los años 992 y 1049. La canoa mide 5,3 metros de largo y 55 centímetros de ancho, y se cree que fue elaborada por comunidades indígenas con herramientas de piedra o conchas y fuego.
Se encontró a 4,6 metros de profundidad, un área que probablemente era la costa del lago hace mil años, sugiriendo que pudo haber sido dejada intencionalmente para su uso futuro. Estas canoas eran vitales para el transporte y a menudo eran de uso comunitario.
A diferencia de otros descubrimientos, la canoa no será retirada del agua, a petición de las comunidades indígenas de Wisconsin y para preservar su estado. Su ubicación exacta se mantiene en secreto para protegerla. Este hallazgo se suma a otros descubrimientos en Wisconsin, como las 16 canoas antiguas encontradas en el lago Mendota. Los especialistas creen que muchos más artefactos podrían permanecer ocultos en los lagos de la región, y lo que comenzó como una limpieza de basura ha aportado una valiosa pieza a la historia de los primeros habitantes del territorio.