Londres publicó un documento oficial para respaldar a las empresas que operan en el archipiélago y rechazar la jurisdicción argentina. Por su parte, la Casa Rosada confirmó que ampliará las denuncias judiciales y prepara un nuevo proyecto de ley.
El gobierno británico publicó este martes una guía oficial titulada “Doing Business with the Falkland Islands” (“Haciendo negocios con las Islas Malvinas”), disponible en el sitio gov.uk, como respuesta directa al anuncio del presidente argentino Javier Milei sobre un endurecimiento de las sanciones contra empresas vinculadas a la pesca y al petróleo en el archipiélago. El documento, dirigido a compañías que desarrollen actividades comerciales o suministren bienes y servicios en la zona, afirma que el Reino Unido apoya toda actividad económica legítima y celebra la participación del sector privado.
En materia de soberanía y recursos naturales, la guía reafirma la postura histórica de Londres al señalar que no existen dudas sobre el dominio británico de las islas y que no se discutirá la soberanía a menos que los isleños así lo deseen, amparándose en el derecho de autodeterminación.
Asimismo, respalda la explotación de hidrocarburos regulada bajo la legislación local y rechaza de plano la jurisdicción argentina, minimizando el impacto de las medidas punitivas anunciadas por la Casa Rosada al asegurar que no han impedido el desarrollo económico del archipiélago. Incluso, frente a posibles amenazas de acciones legales desde Buenos Aires, el texto recomienda buscar asesoramiento jurídico y ofrece el respaldo directo de la Oficina de Asuntos Exteriores, Commonwealth y Desarrollo (FCDO).
Por su parte, el gobierno nacional ratificó la postura argentina este mismo martes a través del vocero presidencial, Adrián Ravier, quien confirmó en conferencia de prensa que se ampliará la denuncia judicial presentada la semana pasada para alcanzar a más compañías y particulares que operen de forma irregular en las islas.
Mientras la Casa Rosada ultima los detalles de un proyecto de ley para reforzar las sanciones y defender la soberanía nacional, el conflicto diplomático suma un nuevo capítulo con el cruce de normativas y estrategias económicas en torno al Atlántico Sur.